domingo, 21 de abril de 2013

Contrastes de primavera y un toque de arte abstracto...




Es inevitable hablar del tiempo en estos países nórdicos. Por eso me atrevo iniciar  una vez mas con este tema:  La Temperatura hoy es de... sigo y me pregunto , ¿Cuando llegara la primavera?


Pero parece que la primavera nórdica ¡ ya ha llegado! y aunque aun  hace frío ya es ganancia tener ¡10 grados! Se pueden ver todavía algunos lagos cristalizados y los patos intrépidos se zambullen entre los huecos donde el hielo va desapareciendo.




La primavera denota el cambio, la transformación, juventud y un nueva vida...  En esta época se siembra, aparecen los primeros retoños, aparecen las flores de abril.  Me imagino los jardines, y los arboles frondosos como las jacarandas, el tiempo que transcurre sin miramientos, y  recordando la semana santa mexicana, de vivos mosaicos,  dulces sabores y tiernas sonrisas...









Voy a paso lento, y me detengo un momento, cierro mis ojos que se dirigen al sol para agradecer por fin este azul del cielo.

                                   








Esta es la realidad,  aun seguimos esperando después de 7 meses de ¡invierno! Pronto los retoños florecerán,  pronto mi pequeño retoño llegará, y la luz se tornará mas resplandeciente. Mientras tanto  me tomo el tiempo para disfrutar de algunas actividades en este tiempo de primavera nórdica.





Por segunda vez en una semana decidí ir al Museo de Arte moderno con  el grupo de clases de sueco, pues no me importaba volver a esa  exposición que me había interesado... ¿quien era esta artista sueca?, Hilma Af Klint (1862-1944).



Aquellos cuadros abstractos de colores suaves y formas orgánicas eran mas que interesantes, otros me habían despertado la curiosidad. Esta pionera sueca del arte abstracto había dejado escrito en su testamento, que no se expusieran sus cuadros hasta 20 años después de su muerte. Pero, ¿que razón había para no querer que se expusieran en ese, tiempo? ¿que piensas de esos cuadros?, ¿sobre la exposición? , ¿ te gusta el arte? , ¿que pintores?...







Eran algunas de las preguntas que teníamos que contestar en la clase sueco el siguiente lunes. Me sentí  como en época de estudiante en la universidad. Era un reto intentar explicarlo en ¡sueco! me hubiera gustado contestar por mi interés sobre el tema. Desafortunadamente el día que teníamos que contestar no puede estar en la clase. Sin embargo disfrute mucho ese día...



Ese día de mi visita al museo ya un poco cansada quería ir a tomar algo y comer algún sandwich típico sueco de salmón o camarones y sentarme tranquilamente, pues el restaurante de este museo tiene un vista muy bonita hacia el lago. Me disponía ir sola, por que a decir verdad no tenía ni quien me acompañara y tampoco me importaba mucho... aquí cada uno va por su lado y entre tantas nacionalidades... Pero ahí estaba una chica tan solitaria como yo, era de otro grupo -¿De donde eres?- Me pregunto tímidamente.-Yo soy de México- y -¿tu?- -Yo soy de Uganda- Me contesto. Quería saber si ya había terminado la visita a la  exposición, a lo que conteste que si, - Pero  yo me quedo un rato, tomare algo por aquí, -añadí- -¿Puedo quedarme contigo?- Me pregunto. ¿Por que no? Pensé. Así que me acompaño. En el camino nos encontramos a 3 chicas de mi grupo también de diferentes nacionalidades ( Isla de la reunión, Serbia y Estonia) parecíamos las naciones unidas...



Nos sentamos todas para tomar algo... intentando practicar el sueco, pensamos que sería un desastre así que pasamos al inglés. Cuando le comente a la chica de la Isla de la reunión que yo había estado ahí  una vez, algunos años atrás por mi trabajo de entonces, mis ojos brillaron al recordar aquella isla que es un pequeño ¡paraíso! no dude en hablarle en francés, así  que entre el inglés, mi medio nivel de  francés y  alguna palabra en sueco, se convirtió en una conversación divertida.




A lado estaban las dos profesoras de sueco que nos habían llevado al museo. Ellas tomaban una copa de vino blanco cada una, se veían tan relajadas en un viernes que es cuando finalmente ha llegado el fin de semana y en un día como pocos soleados en este País donde cambia el humor  como cambia el tiempo del gris a la ¡alegría!


Nosotras mientras tanto hablábamos de varios temas,  de nuestras culturas y de la cultura sueca. Y el mundo se hizo pequeño cuando en un momento todas teníamos algo en común a pesar de este contraste de culturas, ”todo estaba conectado” algo que solía decir   y proyectar  Hilma Af Klint en su arte. Disfrute de mi sandwich sueco de salmón, de esa nueva compañía,  y de ese momento que no estaba planeado.




---------------------------------------------------------------------------------------------------------------


Aquellos días de Semana Santa quedaron atrás  y  sin perder el espíritu de primavera, pude resolver mis antojos, recordando aquellas jacarandas, aquellos colores e hice caso a mi intuición para cocinar cualquier cosa que me viniera con ganas de más contrastes...






Quiche de Calabacín y gambas.


Ensalada de aguacate y esparragos.





----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Pescado (mero) estilo "tikinxic" (platillo Yucateco).










Helado de vainilla con higos y dulce de guayaba.


¡Hasta la próxima!

viernes, 1 de marzo de 2013

De corazón, conrazoncito y las tías más queridas...



El tiempo es oro, 
el sol es el fuego, 
Y al son, son los ritmos del corazón ...



Ha pasado casi una semana...“Le temps passe ¡vite!” aún recuerdo el sol resplandeciente  quemando mis mejillas descoloridas,  aquel  mar de mi tierra salvaje que deja de serlo solo cuando  la luz se  reposa lentamente al atardecer. 





Hoy amanezco entre la oscuridad de la habitación, casi sonámbula, en medio del silencio y  la tranquilidad. En este escenario el paisaje es invernal, miro como se extiende a través de las ventanas vigilantes de nuestro balconcito. Una sabana espesa de niebla se mimetiza con la alfombra blanca que descansa sobre el lago, y entre el espesor  algunas luces se distinguen serenas del otro extremo, son de aquellos edificios modernos de Lindhagen. 




El termómetro marca18 grados bajo cero -¡No pasa nada!-, esto es normal aquí en el norte, ya hacía falta vivir el invierno bajo cero: Nieve, hielo, frío, sol que se escapa y se asoma de vez en cuando, clima escandinavo. Algunas personas resbalan no saben como caminar sobre el hielo traicionero, así es para aquellos extranjeros como yo. Se debe  pisar firme, ¡con cuidado! Esto es como de cuento -¡De cuentos maravillosos!-,  leídos en la infancia en aquellas tardes de rico ocio.




Me escapo un momento del paisaje y mi mente transforma la niebla en imágenes que resplandecen sedientas en días de sol. Me he traído algunos recuerdos especiales en mi maleta,  propongo sacar esos recuerdos y a abrir el telón...Ahí están las tías mas queridas de mi vida. 







Ahí en el patio central de los juegos, al ritmo de la tertulia, me preguntaba  en medio de aquella conversación tan amena...¿Quien no tiene alguna tía querida y añorada? 




Las tías que miman, las que por azares del destino no se casaron, las que no tuvieron hijos, y se preocupan por nosotros, que piden por la salud de su familia, que rezan cada mañana y cada noche a La divina providencia o a San Juditas Tadeo...




Que afortunado se puede ser pensé, rodeada de cariño entre los mimos y bendiciones. Empecé a contar a las mujeres más cercanas, a las mujeres hermanas,  amigas de mi madre. A las tías de cariño, a las tías de sangre, las mujeres que se acompañan.  Mientras que mis pensamientos vuelan miro a mi madre con su sonrisa y sus labios color como de carmín parecía aun la  reina de sus tiempos.



Observaba a cada una de ellas,  expresándose como un ramillete de flores diferentes, de distintas sabias, de distintos tiempos. –Mi madre, nos muestra con dulzura, una vez mas de aquellas fotos, ahh... sus viejos tiempos, las vuelvo a mirar con ¡gusto!, no me canso, siempre hay algo en el recuerdo, una nostalgia compartida. –Mira hija el fue mi ¡novio!- Cuenta mi madre. -¡Si que era guapo!-, -¿Quién era, que no recuerdo?, Contesta mi tía Carmelita – ¿Y, este...?- - ¡Ayy! – Suspira mi madre- ¡Que bonitos tiempos de bailes...! y ¡Que elegancia! una vez mas mi tía  Carmelita, -¡Si!-  añade mi madre orgullosa, de sus memorias.

No pude dejar de recrear aquellas frases memorables que suelen decir las tías,  con amor y ternura cuando sin previo aviso llegan a casa para saludar a mamá, a la familia y cuando estoy de visita: “ya llegue hija” , “pido mucho por ti”, suelen decir si se nota alguna preocupación: “todo va a salir bien, primero Dios”. Y no falta que te lleven algo... -¡Mira hija te he traído un regalito!- Las tías, siempre con lindos detalles...




Uno de esos días de mi estancia, decidí invitar algunas de las tías a comer a casa de mi madre en agradecimiento y poder escuchar sus conversaciones tan amenas. Sentadas ya a la mesa surgía espontáneamente la conversación. Mientras yo terminaba de  preparar la comida, la celebración continuaba alegre alrededor de la mesa.... cultura de ricos sabores: nopales, queso fresco y sin que faltara el guacamole de la tierra del ¡aguacate!, etc.  Poco a poco surgían las anécdotas y chistes, es como si no pasara el tiempo de juventud y se mostrara la frescura como las flores que perfuman la casa.



-¿Te acuerdas cuando hicimos aquel viaje rumbo, Acapulco?-  Cuenta una de las tías -si-  contesta encantada la tía Mema, -eso fue en el '78-  -¡ Si, claro!- Teníamos todo el tiempo y "sin prisas", entonces no había de que preocuparse... 



Y continúan su relato... recuerdo que en aquel viaje decidimos ir a las grutas de Cacahuamilpa, pero entonces como también teníamos tiempo de sobra decidimos ir a un sitio más, nos subimos al autobús rumbo a Ixtapan de la sal que por cierto no había mucho que ver. No teníamos hotel pero no, nos preocupaba. Así que  llegamos al pueblo y preguntamos a la primera persona que pasaba en un coche, era un señor... -Disculpe donde podemos encontrar algún un ¿hotel?, -¡Yo los llevo!-, contesto el señor amablemente.




Sin pensar dijimos: -¡Si gracias!-, así que nos llevo a buscar el sitio donde hospedarnos, llegamos a un hotel. Antes preguntamos al señor que si podíamos dejar las maletas mientras preguntábamos si tenían habitación. - El señor muy amable nos espero- –¡Como!-  Interrumpimos un poco sorprendidas, pero que no pensaron que el señor podía robarles ¿las maletas...?-¡No, no!- !No pensamos en eso!- Contestaron y continuaron diciendo que aquel hotel era un poco sucio y deprimente así que decidieron buscar otro, por lo que el señor las llevo a buscar otro hotel.  Después de una breve reflexión ellas dijeron: -!Y pensar que no lo conocíamos!- pero en estos tiempos no era arriesgado o quizás éramos muy inocentes. Una vez más reiteraban suspirando, -!Si, eran  otros tiempos...!- Nosotras reíamos mientras disfrutábamos de la comida.

¡Ahh.... suspiro! Mis tías queridas, desafortunadamente una de ellas ha partido al eterno descanso inesperadamente durante mi estancia, pienso en ella, con tanto cariño, en ese día de su cumpleaños 70 disfrutando un delicioso banquete de comida típica de mi tierra y  aquella foto que se quedo plasmada entre sus flores, las orquídeas. Ahí sigue presente y seguirán las mujeres queridas para recordarlas toda la vida.



La vida se disfruta con una mezcla perfecta de ingredientes:  alrededor de una buena comida en compañía de la familia, de los amigos, y de las tías ¡ más queridas! Pienso que el tiempo es oro como un segundo es la vida y se alegran los corazones   a veces acompañados de penas y cuando vuelven las ¡alegrías!, así en un abrir y cerrar de ojos cuando vuelve la ¡primavera!



Me decía mi querido esposo, -Aquí a pesar de todo siempre se habla de comida..- Así es, le conteste- -¡Es parte de nuestra cultura!-, aquí las tías te traen el bocadito, el dulce, el pan, las gelatinas, y sus buenos deseos. Así que  para concluir este pequeño homenaje , sigamos con un poco de un buen bocado!!




Pollo en salsa de "chile Morita"


4 pechugas de pollo partidas por la mitad
1 taza de leche
1/2 cebolla
3 dientes de ajo
1/4 taza de aceite de oliva
150 gramos de ciruela pasa deshuesadas
3 chiles morita remojados en agua caliente
2 jitomates asados
1 hoja de laurel
1 taza de vino tinto
1 taza de caldo de pollo
sal y pimienta al gusto

Preparacion:

Se remojan las pechugas en la leche durante una hora. Mientras se prepara la salsa: se fríe la cebolla y los ajos en el aceite con los jitomates previamente asados, cuando se han acitronado se escurren y se muelen en la licuadora junto con la ciruelas pasas, el vino y los chiles. 

Se escurren la pechugas y se fríen en un poco de aceite de oliva por ambos lados sin que doren y se añade la salsa, la hoja de laurel y se sazona con sal y pimienta. Se deja cocinar 20-30 minutos, ó hasta que las pechugas estén suaves.

Se puede acompañar con arroz al gusto: blanco, (basmati), a la mexicana.

Hasta la próxima!






jueves, 6 de diciembre de 2012

Tiempo de todos los santos...



Hace unos días que mi clima ha cambiado: los colores, los olores, los sabores...  - Suecia- México- 16 horas de vuelo con escala en “La ciudad luz”, claro esta que  ha sido mas largo el recorrido que en anteriores ocasiones, mi organismo parece sentirse mas agotado esta vez, pues ha tomado mas tiempo adaptarse. Será que estoy entrando en una nueva ¿fase? , que dentro de mi hay una revolución maravillosa y que estoy más -¿Sensible...?-


Finalmente estoy aquí de visita, para contarles desde mi tierra...


 Días de calor en otoño, casi invierno, -¡ Un poco de fresco y de lluvia!- sin embargo es agradable cuando siento como una estela de sensaciones; ramillete florido se dispersa y me estremece como el vaivén de aquel viento que deje en el norte gélido. Es noviembre y se acerca el día de festejar a “todos los santos”,  el día de “los muertos”, de “las ánimas”.



Me encuentro aquí en tiempo de luz mágica que calienta suavemente, donde a la muerte se le celebra como a la vida misma, aquí donde a la muerte se le llora, se le canta; a veces acompañada entre risas y bromas recordando a los que ya se fueron.



Hacia muchos años desde que me fui a vivir  a España y  finalmente a Suecia que no participaba en este día tan especial “el día de los muertos”. Esa sobriedad sobre la muerte que existe en el occidente es lo contrario a nuestra idiosincrasia. 





Pareciera que fuera un sueño después de que mi nana pasara a la otra vida ( hace 8 meses) , cuando entonces no puede estar presente en el lecho de su muerte. Pero hoy, “aquí y ahora” en este tiempo colorido y apacible pienso aún mas en ella; me imagino que se ha ido a un largo viaje donde no existen fronteras, donde el descanso es eterno. 



Esta tradición del " dia de los muertos"  es una de las mas bellas de mi tierra, especialmente para nosotros y en esta parte geográfica de la sierra purepecha, donde hemos pasado parte de nuestra infancia. En esta ocasión me encantaría compartirles este festejo en honor a “nana Chuchita” creo que algunos de ustedes quienes se han interesado o tenido curiosidad de leer mi blog de vez en cuando, les debe parecer  también familiar ya que algunos de mis escritos están dedicados a esta gran mujer (tan importante en nuestra familia). Quizás estos escritos sean parte del preámbulo de uno de mi sueños desde muy joven,  escribir un libro sobre su vida y su cocina. Mientras continúo...


31 de octubre.

Estoy lista para ayudar a mi hermana la pequeña, quien se ha encargado de preparar con antelación todos los preparativos para esta celebración. Nos esperan los cubos repletos de flores de cempasúchil y de celosía,  flores de nube, palmas para el arco de flores.  Las calaveras de azúcar, las “calacas” de palma,  las velas, el cirio, el copal que simbolizan diferentes significados en el altar, a parte de otros detalles como el papel picado para decorar la casa.



 -Es extraño- , le comento a mi hermana... y como si me leyera el pensamiento - sii...- me contesta ella abstraída entre sus pensamientos. -Es como un sueño- continúo... recurrimos a las memorias de nuestra infancia: correteamos entre los pasillos y el solar de esta casa, contemplamos las risas y el llanto de la gente que acompaña, mientras que nosotros formamos parte de algo que no entendemos...

-Si- ¿verdad? – confirmamos  al mismo tiempo nuestra realidad entre el intenso aroma del cempasúchil y el olor fresco del  “huinumo” (hojas de pino fresco)


Ahora nuestra conciencia alcanza a comprender eso que es lo natural de la vida, como los sentimientos parte de lo humano, nos acompañan en tiempos de duelo. 





A decir verdad la tradición en esta zona, no es conocida como la de Patzcuaro, Janitzio o Tinzuntzan y sus alrededores entre otros. Aquí en este pueblo de la sierra purepecha, se hace un festejo donde la gente dice que “hay animas”, es principalmente solo en casas donde han fallecido  aquellas personas en el año en curso. Ahí es donde se hacen los grandes altares, se preparan los nacatamales ( tamal típico de esta región para esta fecha) . El día primero de noviembre los familiares y conocidos de la persona que falleció llevan una ofrenda por lo general comida o fruta, como: plátanos, manzanas, mandarinas, o el típico pan de “muerto”. Los  visitantes llevan una ofrenda la entregan a algún familiar que los recibe y los va colocando en el altar. A cambio y en agradecimiento se les ofrece: tamales y bebida, o algún detalle ya sea un plato o taza de barro con el nombre del fallecido.



Durante este día desde la mañana hasta la noche desfilan las visitas con sus ofrendas. Por la noche como a las  8, concluye el festejo con el recibimiento de 16 jóvenes que representan a unos soldaditos incluyendo el capitán. Estos llevan una cañas (de azúcar) que  representan el fusil. Ellos se preparan antes en la plaza del pueblo y van de casa en casa donde hay “animas”, detrás de ellos les sigue gente del pueblo y la banda de música, así van de casa en casa de los festejados. Se dice que van cortando con su armas lo que se les cruce en el camino. 



Nos cuentan diferentes personas esta tradición, el significado que es que estos jóvenes representan el anima del difunto, que destruye lo que más le gustaba  para llevárselo con él al otro mundo: plantas, cazuelas, flores, etc. (excepto que respetan el altar). La  familia del difunto a cambio les  regala comida, fruta y aguardiente. Y así estos hombres recorren el patio y salen por el solar, al resto de la gente  también se le regala nacatamales y fruta. Al siguiente día las ofrendas que han llevado al difunto se reparten por la mañana en el panteón.

Continuamos con los preparativos, algunas muchachas le ayudan a mi hermana a preparar el “huinumo” . Con una de las muchachas empezamos a forrar el arco con las flores que enmarcará el altar, 




así se nos va el día recordando... entre risas y alguna lagrima de alegría y nostalgia... -¡Ay la  nana cosa seria!-, guerrera incansable hasta el final de sus días...-¡Escucho un canto!-  decía ella mirando en su propia habitación –¡Hija mira esos músicos!-
 -¡Donde, Chuchi, donde!- le contestaba mi hermana..., Seria que su hora se iba ¿acercando?
   

- ¡Ya casi todo esta listo!- ¡Estamos un poco cansadas pero contentas!-







 -Quien iba decir-- ¿verdad?- Todo tiene un tiempo que -¡no perdona ni a los más despistados!.



1 de noviembre.

Hemos llegado temprano, ya esta todo casi  listo,


solo esperamos los nacatamales aunque no quisiéramos  perder esta parte de la tradición como cuando nana y sus hermanas hacían aquellas ollas de barro enormes de nacatamales que desde muy temprano se reunían ha prepararlos.




Pero mi hermana ha tenido que mandar hacer los nacatamales por cuestiones de gestión y tiempo con una mujer del pueblo.



 Algunas personas van llegando yo voy recibiendo las ofrendas, nos disculpamos por que aun no tenemos listos los tamales, afortunadamente mi hermana a preparado unos detalles: rosarios, pan y unos dulces mientras nos entregan los esperados “nacatamales”.





Ya son casi las doce del día. Mientras una de la muchachas que nos ayuda dice: -¡Ya son las 12:00!- -¡ ya están las “animas con nosotros”! –¡Ya esta Chuchi aquí..!




- La piel se me pone de gallina y la garganta se me cierra por unos instantes estoy un poco resfriada - ¡ya hace fresco!-

Llegan el resto de nuestra familia,  seguido de amigos , algunos familiares y mas, y mas gente...







Degustamos los nacatamales, el ponche y el altar se va llenando poco a poco hasta el anochecer donde se funde un gran colorido entre  frutas panes y la luz de las velas.







 Entran los ¡soldados!..




Nacatamales de Zacán



¡Hasta la próxima!